Llega el calor y con él, ese clásico momento de guardar los acolchados y sacar la ropa de cama de verano. Antes de meterlos en el placard hasta el año que viene, conviene tener en cuenta algunos cuidados para que no se arruinen guardados.
1. Lavarlos antes de guardarlos. Aunque no se vean sucios, durante el invierno el acolchado acumula sudor, humedad ambiente y polvo. Si se guarda así, por más prolijo que quede doblado, es común que después aparezcan manchas amarillentas o mal olor. Conviene lavarlo antes (siguiendo las indicaciones de la etiqueta) para que llegue en buen estado al próximo invierno.
2. Que quede bien seco. Este paso es clave. Si el acolchado se guarda con algo de humedad, aunque sea poca, es muy probable que aparezcan hongos y ese olor a guardado que después cuesta mucho sacar. Lo mejor es airearlo al sol, dándolo vuelta, y asegurarse de que esté seco tanto por fuera como por dentro.
3. Cómo embolsarlo Las bolsas al vacío son prácticas para ahorrar espacio, pero no siempre convienen para los acolchados: comprimirlos mucho tiempo puede hacer que el relleno pierda volumen y capacidad de abrigo. Una funda de tela, que deje respirar la tela, suele ser mejor opción.
4. Dónde guardarlo. Un lugar seco, ventilado y sin sol directo. Los placares muy cerrados o los espacios húmedos, como algunos sótanos, no son ideales.
5. Un extra para que huela bien al sacarlo. Poner una bolsita de lavanda o cedro entre la ropa de cama guardada ayuda a que todo mantenga un aroma agradable durante los meses que está sin usarse. Como beneficio adicional, también ayuda a mantener alejadas a las polillas.
Aprovechá para revisar el resto de la ropa de cama. Este cambio de temporada también es un buen momento para ver cómo están las sábanas y la ropa de cama liviana que vas a usar en los próximos meses, y renovar lo que ya cumplió su ciclo. Podés ver nuestras opciones para esta temporada en PRIMAVERA- VERANO EN POSTO.
Guardando bien el acolchado ahora, lo vas a encontrar como nuevo cuando vuelva el frío.
